Gloria, la revolución

febrero 24, 2013 under Relatos de Historia

Gloria, la revolución

autodesk inventor tutorials

París, Mayo 1968 d.C.

Gloria se giró varias veces para decir adiós con la mano hasta que sus padres desaparecieron engullidos por una anónima multitud. La última visión que tuvo fue la cara de su madre, húmeda en lágrimas, y la su padre haciendo un esfuerzo por contenerlas.

Una vez en el interior del avión, le pareció estar en el vientre de un enorme pájaro que la remontaría hacia una vida distinta. El aparato despegó con majestuosidad y los motores rugieron con fuerza. Gloria cerró los ojos y cuando los volvió a abrir estaba ya en el aire. Era su primer vuelo, su primera aventura, viajaban junto a ella un centenar de personas diversas, pero Gloria se sentía completamente ajena a todos, enfrascada en sus propios pensamientos.
Encendió un cigarrillo, aspirando el humo con avidez. Se sentía libre y feliz volando por encima de las nubes. En Barcelona, junto a su familia y sus amigos, debía intentar justificar continuamente su modo de pensar y de obrar. Allí, entre el cielo y la tierra, nadie la conocía ni podía juzgarla.
Para sus padres aquel era un simple viaje de estudios, pero para ella el viaje significaba mucho más, aquella era su oportunidad y debía afrontarla con valentía, se daba cuenta de que si se acobardaba y seguía junto a los suyos, ya no sería capaz de pensar, ni de sentir, ni de vivir por si misma. Tenía 20 años y debía empezar a manejar los hilos de su vida.

Habían descendido mucho y París estaba a sus pies, esperándola, las luces de la gran ciudad parpadeaban misteriosas tras las redondas ventanillas del avión. Los altos edificios surgían como gigantes iluminados por la luz azulada del crepúsculo; le parecía como si supieran que ella estaba llegando y se dispusieran a recibirla, se sentía importante, el centro del mundo.

Gloria aseguró el cinturón de seguridad alrededor de su cintura y al oír los motores rugir con furia se asustó un poco. En el interior del aparato todo pareció perder vitalidad, los pasajeros habían vuelto a sus asientos permaneciendo quietos y pendientes de tomar tierra, hasta las conversaciones habían decaído y las pocas personas que seguían hablando habían bajado el tono de la voz, como si pudieran molestar al piloto en sus maniobras. Los motores se estremecieron como una fiera que se despierta después de un letargo dispuesta a atacar a su presa, las luces habían aumentado su brillo y los edificios su tamaño. Gloria sintió entonces que estaba cayendo dentro de las fauces de un monstruo que la esperaba para devorarla, pensó que una vez en la profundidad de lo desconocido quizás ya no podría recuperar mas su estado actual de cómoda estabilidad, pero también pensó que arrastraba esa estabilidad como una piedra atada a su cuello y quería deshacerse de ella, fueran cuales fueran las consecuencias

Aquel mismo día, mientras el avión que transportaba a Gloria acababa de aterrizar en París  un grupo de estudiantes de izquierda abarrotaban una de las aulas de la Universidad de la Sorbona donde se habían reunido en una asamblea de protesta.
– Las Universidades se han convertido en mezquinas fábricas de enseñanza. Las aulas, los laboratorios y las bibliotecas están abarrotados de estudiantes sometidos a un arcaico sistema de enseñanza con absurdas normas paternalistas y rígidos reglamentos.
Anette se interrumpió para mirar con firmeza a los que estaban reunidos a su alrededor. Todos los estudiantes escuchaban las palabras de la oradora con suma atención
– Las Universidades sólo representan una parte de los valores que rigen a nuestra sociedad. El país entero se siente frustrado ante unas anticuadas estructuras democráticas después de diez años de gobierno autocrático Gaullista.
De improviso la policía irrumpió en el aula, interrumpiendo a la muchacha y deteniendo a los asistentes. Las camionetas que esperaban en el exterior comenzaron a llenarse de manifestantes, a la vista de cientos de estudiantes que presenciaban indignados el espectáculo. Pronto los mudos espectadores empezaron a insultar a la policía y uno de ellos arrojó una piedra, a la que siguieron otras. Inmediatamente las fuerzas armadas replicaron a aquel ataque con gases lacrimógenos. Aquella reacción provocó que otros camaradas indiferentes se unieran a los estudiantes detenidos, organizándose en pocos momentos una verdadera batalla campal que continuó a lo largo de todo el día en el Barrio Latino. Era el comienzo de una lucha sin cuartel.
Anette regresó a la residencia de estudiantes donde se alojaba con la frente chorreando en sangre. Gloria la vio entrar en el cuarto apretando fuertemente un pañuelo contra la sien para detener la hemorragia y la miró desconcertada. Diez minutos después las dos hablaban animadamente. Compartirían la habitación durante algunos meses y ambas querían establecer un diálogo que las hiciese conocer un poco más la una de la otra.
Anette provenía de la región de Bretaña y había elegido París para estudiar la carrera de derecho. Se había solidarizado enseguida con la frustración de los jóvenes incapaces de conseguir una mayor comprensión de sus problemas por la administración. La sociedad francesa se regía por una serie de principios extremadamente paternalistas y anticuados, y la enseñanza era su reflejo y el descontento de los estudiantes iba cada día en aumento.
Anette pronto se convirtió en uno de los líderes del movimiento revolucionario estudiantil que extendía sus reivindicaciones en contra de la sociedad en general y de los valores que la regían. Aquel lastimoso estado en que se encontraba era la consecuencia de haber querido manifestar libremente su disconformidad.
Gloria la escuchaba con atención. Recién llegada al país vecino para perfeccionar el idioma, aquel rápido y desconcertante descubrimiento de un mundo tan diferente al que ella siempre había conocido le parecía el mejor de los comienzos para la nueva vida que deseaba emprender. En España nunca había tenido elementos para comparar, no era una Universitaria, no pertenecía al mundo de la intelectualidad ni al de la filosofía e ignoraba por completo aquel ambiente de lucha y rebeldía contra el poder establecido. Gloria era una estudiante de música donde el ambiente no estaba tan politizado y donde el arte y la belleza eran lo más importante. Un oasis en un mundo de fieras y de materialismo. Se había movido siempre dentro de los cánones de una sociedad burguesa y conservadora donde toda parecía perfecto e inamovible. Sus padres nunca hablaban de política, porque aún sentían muy cercana una tremenda guerra que los había escarnecido y había acabado con todo sus sueños de libertad y los hijos de estos tampoco hablaban. ¿Para qué protestar si a ellos nada les faltaba para vivir sin preocupaciones? Alguna vez había llegado a intuir que quizás podía existir algo más detrás de su hermosa jaula de cristal y aquella intuición la había llevado a París. Ahora presentía también que Anette podía ser su mejor cicerone en aquel mundo que deseaba conocer…

Tres días después, el 6 de Mayo de 1968 se organizó una enorme manifestación de casi 50.000 estudiantes protestando contra el cierre de las Universidades decretado por el Gobierno y Gloria un poco por curiosidad y un mucho por un creciente interés, desfiló pacíficamente junto a ellos a lo largo de las calles de París  se sentía integrada en aquel movimiento revolucionario que empezaba sentir como suyo propio. Para ella, como para otros muchos, la protesta no se limitaba a conseguir mejorar una situación en la Universidad, si no que era una eclosión que ponía en duda las bases de todo un orden social vigente en el mundo occidental: la familia, las costumbres sexuales, la producción en el mundo del trabajo, la jerarquización… Se daba cuenta de que hasta aquel momento había estado viviendo como un pieza más en el engranaje de una máquina, y también de que si dejaba que la aprisionase ya ni sería capaz de pensar, de sentir ni de vivir por si misma
.” No me importa saber si estoy equivocada o no al escoger mi libertad porque debo darme la oportunidad de equivocarme”, pensaba mientras desfilaba junto a sus nuevos compañeros. – “Es algo que nadie puede negarme, debo de ser responsable de mis propias acciones y escoger mi propio camino”. -Y se sentía más cerca de los ideales y esperanzas de aquellos desconocidos, que jamás lo había estado con los que compartían su vida pero no sus sentimientos.
Absorta en sus pensamientos caminaba junto a ellos pacíficamente hacia la Sorbona cuando la policía hizo su aparición y cargó brutalmente porra en mano contra todos. El aire olía a gases lacrimógenos. En un momento los estudiantes que llenaban las calles se dispersaron y comenzaron a lanzar adoquines contra la policía, que habiendo recibido orden de reprimir con la máxima energía las manifestaciones aporreaba indiscriminadamente a manifestantes y espectadores. Aquella represión brutal contra personas que únicamente deseaban expresar sus ideas sin violencia impresionó grandemente a Gloria, que volvió a la residencia decidida a unirse a todos aquellos que, como ella, deseaban un cambio en sus vidas.
Pronto el movimiento se radicalizó y adquirió un carácter de protesta más generalizado al unírsele los trabajadores. Para ellos, según le explicó Anette, no se trataba ya de pedir un simple aumento salarial, sino de reorganizar la producción y humanizar el trabajo.
En pocos días conoció a muchos de los amigos de su compañera de cuarto. Como en las residencias estudiantiles estaba prohibidas las visitas de distinto sexo, se encontraban habitualmente en el Barrio Latino, que se había convertido en un estado libre dentro de la misma Francia. Allí discutían día y noche y todos intercambiaban sus distintos credos en un utópico mercado de ideas anarquistas, socialistas, marxistas, cristianas, maoístas, trotskistas, castristas y nacionalistas. Allí acudían desde un obrero y un ama de casa hasta un intelectual y un filósofo. Nadie estaba en posesión de la verdad absoluta y por tanto todo era cuestionable, pero todos se enriquecían intercambiando sus ideas y se sentían marineros de un mismo barco contra corriente.
Gloria advertía por primera vez que su manera de pensar era compartida por otros y pensó que había tenido que llegar hasta París en el momento oportuno para poder saberlo.
A medida que se iba sintiendo más integrada en el movimiento, éste se apoderaba del conjunto de la sociedad francesa y los enfrentamientos entre estudiantes y policías se convertían en un hecho cotidiano. La principal consigna era: la imaginación al poder. Para una artista llena de fantasías y utopías a quien siempre le había parecido más valiosa la imaginación que el conocimiento, todo aquello le pareció un sueño convertido en realidad.
En la noche del día 8 de Mayo tuvieron lugar los más duros enfrentamientos con la policía. Estudiantes y obreros unidos levantaron mas de 60 barricadas en el centro de París y resistieron con toda clase de armas improvisadas el asalto de la guardia republicana. A las 2,15 la policía atacó con granadas de humo a los manifestantes atrincherados en la calle. Jóvenes de toda la ciudad se apresuraron a reunirse con los rebeldes, Gloria entre ellos. Y la lucha duró toda la noche, una larga noche en la que la que pudo vivir en su propia piel los excesos que el ser humano era capaz de cometer cuando se entrega a un estado de irracionalidad.
Mientras veía caer heridos a muchos de sus compañeros, simplemente por exigir libre derecho a expresarse, pensó cuan superfluas y faltas de sentido habían sido hasta ahora sus quejas por pequeñas contrariedades
El martes 14 los estudiantes ocuparon la Sorbona y la declararon comuna libre, creando un soviet estudiantil en el seno de una sociedad industrializada. De este modo, y en menos de un mes, Gloria cambió el estilo de vida burguesa en la que había sido educada por un comunismo primitivo y aún sin malograr.
Al día siguiente un movimiento obrero de huelgas y ocupaciones de fábricas se extendió como fuego impulsado por el viento de la revolución por toda Francia y el día 22 de mayo alrededor de nueve millones de obreros estaban parados y el conjunto de la vida productiva prácticamente paralizada.
Daniel Cohn Bendit, el dirigente con más fuerza entre los estudiantes había dicho : “Después de lo que hemos vivido durante este mes, ni el mundo ni la vida volverán a ser lo que eran”.
Al oírlo, Gloria comentó para sí que ella tampoco podría volver a ser la de antes. La despreocupada muchacha que había llegado a París con ánimo de cambiar su vida sin saber cómo, había muerto. En su lugar había nacido una mujer consciente de todas las injusticias que sucedían a su alrededor y dispuesta a contribuir con su aportación individual a mejorarlas.
Aquella noche el general De Gaulle se dirigió al pueblo por televisión y conjuró el espectro comunista pidiendo una elecciones generales. El gobierno se tambaleaba bajo las presiones y la contrarrevolución se ponía en marcha para evitar su inminente caída.
Anette, al ver la imagen del viejo militar cuyo semblante cansado reflejaba las tensiones de los días anteriores, comento cáusticamente: La Francia conservadora responderá a su llamada con una sola voz.
– Pero no podrán contra deshacer todo lo que se ha hecho- dijo Gloria sorprendida por el tono desanimado de su amiga.
– El movimiento se halla ya en un callejón sin salida, hemos perdido el apoyo activo de los obreros. Los comunistas han dicho no a la aventura. Ellos tienen alas en el pensamiento y argollas en los pies. Han sido demasiados años de injusticia. No creen en la realidad de los sueños, solo en las realidades y olvidan que para conseguirlas hay que soñar primero.
Gloria entendió las palabras de su amiga, porque se daba cuenta que para poder haber cambiar su modo de vivir, tuvo que soñar antes que quizás lejos de allí habían miles de personas que deseaban ser libres del yugo de los convencionalismos.
Tal y como Anette había predicho, las elecciones celebradas el 23 y el 30 de junio dieron una gran victoria a los gaullistas y los últimos días de la rebelión estudiantil fueron tan tristes como heroicos habían sido los primeros. Las aulas y los corredores de la Sorbona que había sido el corazón de la revuelta se convirtieron en lugares inmundos invadidos por toda clase de vagabundos y delincuentes.
Anette regresó a Bretaña desmoralizada, con la fe perdida en el futuro de su generación, convencida que toda aquella lucha que había costado tantos esfuerzos había sido en vano. Completamente integrada en la sociedad de consumo, una vez terminada su carrera defendió los casos judiciales mejor pagados, sin importarle cual de las dos partes litigantes tenía derecho a la justicia porque no creía en ella. Para Anette aquel combate perdido por los revolucionarios fue el primero de todos los que ella perdería después, cada vez que ganaba un caso injusto.
Gloria por el contrario se quedó en París  donde vivió dedicada totalmente a la recuperación de personas marginadas y disminuidas por medio de la música. No se dejó coaccionar por la ayuda económica que sus padres querían ofrecerle a cambio de su vuelta a España. Y aunque nunca ganó mucho dinero, fue feliz porque siempre creyó en su trabajo y consiguió ser ella misma.
La derrota de los revolucionarios para Gloria fue sólo aparente. Porque nunca dudó de que aquel histórico mes de Mayo tendría una influencia profunda en el futuro de las próximas generaciones. La revolución de Mayo del 68 había sido su propia revolución.

2 Responses to "Gloria, la revolución"

  • isidoro Filella Baldoira dice:

    Muy bien descrito. Tu narrar se hace sentido y ameno. No sobra nada. Uno lo sigue con fruición, avanzando palabra a palabra, línea a línea, acercándose al final.
    Yo recuerdo estas fechas. Por entonces ejercía en Coruña. La radio, principalmente, la estranjera fue mi vitamina durante aquellos días. Tú fuiste muy valiente y tuviste la suerte de vivirlo in situ.

  • Gloria, eres una artista singular ya que tu arte se extiende a lo largo de tus textos, de tus lienzos y de tus maravillosas composiciones a piano. Tu arte eclosiona porque eres una gran comunicadora muy original. Siempre me ha impactado tu magia como artista polifacética y como amiga. Tienes un magnetismo que sorprende.