La Inquisición: Orígen y primeros pasos

agosto 8, 2009 under Mazmorras

Imagen del Papa Gregorio IXLa Inquisición nace, oficialmente, el año 1231, cuando el Papa Gregorio IX publica los estatutos “Excommunicamus”.
Ahora bien, ¿qué sucedió para llegar hasta aqui?.
¿Tuvo, Santo Domingo de Guzmán, algo que ver en ello?.
Vamos a ir desgranando poco a poco la información que tenemos hasta ahora.

Primero vamos a explicar algo acerca de Santo Domingo. Nació en el año 1173 en Caleruega, una pequeña aldea de Burgos, pero perteneciente al obispado de Osma.
Con clara vocación religiosa, pronto ingresa en los círculos del obispado, donde hace buenas migas con su Prior, Diego de Acevedo.
Aun joven es nombrado sub-prior, mientras que Diego de Acevedo es nombrado Obispo de Osma.

Precisamente acompañando a su Obispo a Montpellier, en calidad de Sub-prior, es como empieza a entrar en contacto con la “herejía” albigense.
Estos contactos fueron decisivos en la vida de Santo Domingo.
Inmediatamente se dio cuenta del grave problema que sufría la iglesia católica con el pueblo cristiano de la zona, y empezó a actuar en consecuencia.
Santo Domingo entendió que la gente se sentía desatendida por sus clérigos, por eso, cuando aparecieron los predicadores llamados “Bons Homes”, que actuaban mucho más cerca de ellos y con más sencillez, no dudaron en decantarse hacía esos nuevos predicadores.
Así, Santo Domingo, inició un estilo de predicación totalmente equiparable al de aquellos hombres a los que él siempre llamó “Buenos Hombres”.
En su afán de rebatir sus doctrinas, les retó a diversos debates públicos, que fueron aceptados.
Santo Domingo quedó impresionado por los conocimientos evangélicos y la preparación demostrada por sus oponentes y, aunque en ninguno de estos debates se podría decir que ganasen unos u otros, lo cierto es que servían para clarificar creencias y asentar posturas.

En el año 1215, en Tolosa, con ayuda del Obispo tolosano Folquet de Marsella, establece su primera casa y en setiembre del mismo año, acude con su Obispo al Concilio Laterano, para solicitar al Papa Inocencio III la carta de fundación de su Orden.
Allí coincide con San Francisco de Asís, que ha acudido con el mismo propósito.
Fue el siguiente Papa, Honorio III quién, el día 22 de diciembre del año 1216 le concede la Bula “Religiosam Vitam” por la cual queda confirmada la Orden de Frailes Predicadores.
En 1217, Santo Domingo contaba ya con unos 20 colaboradores.
Sintiéndose ya mayor, solicita el relevo sobre el año 1220, pero este no le llegaría hasta principios de verano de 1221, en la figura de Jordà de Saxe.
Santo Domingo fallecía el 6 de agosto de aquel mismo año.

Por todo lo que hemos visto, cabe resaltar que en ningún momento, Santo Domingo tuvo nada que ver con la creación o el nacimiento de la Inquisición.

Sigamos investigando. La primera decisión de crear un proceso inquisitorial la toma el Papa Gregorio IX en el año 1227, pero la creación definitiva del Tribunal de la Inquisición, como ya hemos dicho, fue en el año 1231, mientras que en el entretanto se celebra, en noviembre del año 1229, el Concilio Católico de Tolosa, con la asistencia del legado papal y todos los obispos languedocianos.
En este concilio, de un total de 45 capítulos, 17 están dedicados únicamente a tomar medidas para erradicar definitivamente el Catarismo.
Para hacernos una idea del espíritu que movía a la jerarquía eclesiástica del momento y como se iba gestando, poco a poco, el Tribunal de la Inquisición, podríamos enumerar alguno de aquellos capítulos:

1) En cada parroquia una comisión compuesta de un clérigo y dos o tres laicos explorarán los escondites y señalarán a los herejes frente al Obispo o el señor del lugar.
3) Los Señores tendrán que investigar a los herejes.
4) Aquel que haya permitido a un hereje permanecer en su tierra, le será confiscada la tierra y su cuerpo entregado al brazo secular.
6) … Aquella casa en la que sea encontrado un hereje sea derruida.
10) Los herejes que regresen a la Fe (…) llevarán dos cruces bien visibles, una en el lado derecho y otra en el lado izquierdo. Que las cruces no sean motivo de justificación: Deberán ir acompañadas de un certificado de reconciliación expedido por su Obispo.

Así pues, cuando en 1231 el Papa publica los Estatutos “Excommunicamus” con el objeto de dejar constituido el Tribunal de la Inquisición, confió a la Orden de los Frailes Dominicos de Tolosa, la persecución del Catarismo pero, recordemos, que Santo Domingo hacía ya 10 años que había muerto. Serían el Provincial de la Orden Pere Seila, uno de los primeros discípulos de Santo Domingo, junto con Arnaut de Montpellier los primeros Inquisidores Generales, siendo en los Concilios de Beziers de 1233 y Arles de 1234, donde encontrarían todo el respaldo de los prelados languedocianos.

Pronto se empezaron a destacar por su dureza en las condenas y por la falta de compasión en sus juicios.

Galileo ante la Inquisición. Óleo de Robert-Fleury

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